Bacalao con almejas, guisantes y gambas

Ingredientes

Bacalao (fresco)

Almejas / Gambas

Guisantes / 1 cebolla

Aceite de oliva virgen extra

Harina / Sal

Elaboración

1.- En una olla echamos agua con sal y una vez que  esté hirviendo añadimos las gambas.   Cuando de nuevo comience a hervir el agua, contamos un minuto y sacamos las gambas. Reservamos las gambas y colamos el caldo, que luego usaremos.

2.- Ponemos aceite en una sartén y cuando esté caliente vamos friendo el bacalao, que previamente hemos enharinado.  No lo dejamos más de 2 minutos por cada lado, ya que luego lo coceremos. Lo sacamos y lo escurrimos en un plato con papel absorvente, de este modo, perderá el exceso de aceite.

3.- Comenzamos a freir la cebolla, que antes hemos picado. La freímos lentamente para que se haga bien.  Cuando la cebolla esté en su punto añadimos una cucharada de harina (la tostamos en el centro), para que luego espese la salsa.

 

4.- Una vez tostada la harina, ponemos el vino y el caldo de cocer las gambas que antes hemos reservado.

Lo dejamos que cueza todo junto unos 5 minutos y echamos las almejas, los guisantes y perejil.

5.- Cuando se abran las almejas, colocamos el bacalao en la salsa que estamos preparando. Lo dejamos unos 5 minutos por cada lado.

6.- Antes de apagar el fuego ponemos las gambas (antes le hemos quitado las cabeza y las patitas) para que, con todo lo demás,  se acaben de hacer.  En 2 minutos el plato estará listo.

Yo he hecho este plato con bacalao que compré fresco, si lo queremos hacer con bacalao salado, previamente lo tendremos que desalar, al menos 24 horas y hemos de ir cambiándole el agua.

Mi madre hacía  muchas salsas, en casa, nos gustaba mucho mojar  el pan en las salsas.  Mi padre siempre decía que lo mejor de la comida era la última sopa que mojaba.  Con ella dejaba el plato limpio, era su forma de decir que la comida había estado exquisita.  Mi madre siempre le decía: ‘qué hay más!’, y mi padre siempre contestaba, que ya no quería más, pero que tenía que limpiar el plato porque estaba ‘mu’ rico. Recuerdo que mi madre me hacía pequeñas sopitas de pan para que las mojara, yo con ellas me hacia una larga fila, y cuando me las acababa todas ya daba por finalizada mi comida. De pequeña nunca fui una niña glotona o comilona, más bien todo lo contrario. Mi madre se las tenía que ingeniar de mil maneras para que yo comiera. Una de estas formas eran con las sopitas de pan, que me decía que eran ‘ovejitas’ que yo me tenía que comer.

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2 pensamientos en “Bacalao con almejas, guisantes y gambas

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